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El Partido Comunista de España, tuvo entre sus filas grandes figuras hoy poco conocidas, José Díaz es un marxista-leninista español con este clásico trato que con el devenir de los años y los acontecimientos, ha sido arrastrado al ostracismo por culpa de los revisionistas, y porque no decirlo: ¡también por la correspondiente ineficiencia, inoperancia de los marxista-leninistas! En ese sentido, Pedro Checa (1910-1942) es otro ejemplo visible y muy interesante, por ello, en esta ocasión, traemos su informe al Pleno del Comité Central del Partido Comunista de España presentado el 3 de noviembre de 1937, titulado: «Tareas de organización y trabajo práctico del partido»; el mismo fue presentado durante el desarrollo de la guerra civil española y pretendía exponer lo siguiente:
(1) a que se debía la gran fuerza del Partido Comunista de España en el estado actual de la contienda,
(2) a que nuevas tareas debía adaptarse el partido en el curso actual de la guerra,
(3) que hacer para estructurar al partido adecuadamente para tales nuevas tareas.
En cada uno de estos tres capítulos o puntos, el autor irá profundizando según viera necesario. Por ejemplo en el capítulo primero, verá necesario explicar que el partido adquirió una fuerza e influencia de las masas debido a la buena interpretación del carácter de la guerra. En el segundo capítulo, se hará énfasis en explicar que la guerra según la naturaleza que ha adquirido, no puede seguir sirviéndose de milicias populares, siendo necesaria la estructuración de un Ejército Popular Regular con un mando único. En el tercer punto se hablará de cómo con el ascenso de la influencia del partido, y con ello la influencia de nuevos militantes, se hará indispensable enseñar a los nuevos militantes las normas y disciplinas bolcheviques, para así soldar al partido en una línea monolítica, para que entonces el partido pudiera afrontar y liderar el frente popular en la guerra.
Vale decir que Pedro Checa está considerado como uno, sino el mayor teórico-organizador del partido, con un peso real en las actividades y poder interno del partido, y siempre dedicado a sus actividades con una humildad comunista admirable, una característica transversal a los mejores bolcheviques, como así atestiguan sus coetáneos:
«Tenemos al camarada Pedro Checa, que es lo que podemos llamar el hombre de nuestro partido. No aparece lo suficiente en la superficie política porque su trabajo es un trabajo silencioso –los bolcheviques no tienen en cuenta nunca si su trabajo es más o menos ostensible–, pero vigilante y activo; es conocido, no solamente por los cuadros de nuestro partido, sino allí donde hace falta una ayuda de organización: en el frente o en la retaguardia, allí está el camarada Pedro Checa, resolviendo problemas de organización y dando las normas precisas, como corresponde a un gran secretario». (José Díaz; Por la unidad, hacia la victoria; Informe pronunciado en el Pleno del Comité Central del Partido Comunista de España, celebrado en Valencia, días 5 a 8 de marzo, 1937)
El nivel de conocimientos y formación de dicha figura sobre el partido y su organización era tal, que durante unos años el revisionista Partido Comunista de España trató de usar sus citas –como hacía con José Díaz– para intentar introducir en la mente colectiva de los militantes, de que el partido se regía por sus teorizaciones y prácticas, el ejemplo claro es que todavía hoy tiene tirada las obras del valenciano como: «¿Qué es el partido comunista?» escrita en 1937. Pero una vez oficializado el revisionismo eurocomunista en los años 70, se dejó de un lado a esta figura, por resultar molesta no las prácticas –que hacía tiempo que el partido había dejado de emular y simplemente se ignoraban– sino las teorizaciones y conceptos como: lucha de clases, dictadura del proletariado, centralismo democrático, crítica y autocrítica bolchevique, partido de línea monolítica y sin fracciones, etc. que el revisionismo eurocomunismo, conforme a su evolución hacia el socialdemocratismo quería abandonar también en el campo teórico.
A veces la obvia introducción de diferentes corrientes revisionistas en dicho partido –jruschovista, titoista, brezhneviana, carrillistas y anticarrillista, eurocomunista– desde mediados de los años 40, hicieron que los militantes de este partido se olvidaran de las conclusiones que este brillante teórico valenciano nos legara. Otras veces, y más a modo general, y no sólo dentro del Partido Comunista de España, el fanatismo y obsesión de los revisionistas españoles en sus referentes –los pro eurocomunistas en Santiago Carrillo, los pro revisionistas chinos en Mao Zedong, los pro revisionistas coreanos con Kim Il-sung, los pro revisionistas yugoslavos y tercermundistas en Tito–, hicieron que únicamente se fijaran y gastaran fuerzas en ellos y que jamás levantaran sus narices más allá de los textos pseudomarxistas de sus líderes mitificados, siendo ignorados o no dando importancia alguna a los escritos de los José Díaz, Joan Comorera, o Pedro Checa. Muestra de ello es el penoso estudio, que tanto los revisionistas españoles como otros que intentan aparentar ser «marxista-leninistas», que se realiza al respecto de la figura y obra de José Díaz, ningún esfuerzo por analizar su obra para el proletariado hispano. Y para mala fortuna nuestra, los pocos que se atreven a evaluar su obra acaban en las mismas posiciones trotskistas, maoístas, o eurocomunistas sobre estos marxista-leninistas españoles.
Las siguientes tesis de Pedro Checa están en plena consonancia con el concepto de partido leninista, y en abierta oposición al «partido de nuevo tipo» togliattista del revisionismo eurocomunista, a la «lucha de líneas» del revisionismo chino, al concepto de «centralismo democrático» que decía adherirse el revisionismo soviético, al concepto de rol del partido y el frente según el revisionismo yugoslavo, al concepto de partido browderista según el revisionismo estadounidense, o simplemente al concepto de partido clásico de la II Internacional.
Recomendamos leer a su vez, el capítulo llamado: «El centralismo democrático, la crítica y la autocrítica» de nuestra obra reeditada: «El revisionismo del «socialismo del siglo XXI» para poder entender, porque los actuales partidos del llamado «socialismo del siglo XXI» tampoco pueden considerarse como partidos leninistas, y que entran en contradicción con el concepto de partido del español marxista-leninista Pedro Checa.
Añadir que la siguiente obra de Pedro Checa no habría sido posible presentarla si no hubiera sido facilitada por un lector y colaborador el camarada y administrador del blog «Referencia Comunista» que desde ya mismo recomendamos al lector por su contenido, dicho autor del blog muy amablemente nos ha cedido la obra para que pudiera ser facilitada a través de nuestro espacio. Esperamos estrechar aún más la colaboración.
El documento:
I
La fuerza de nuestro partido
Celebramos este Pleno del Comité Central con un partido potente, que cuenta en su seno con miles y miles de militantes –de ellos un sesenta por ciento en el ejército– heroicos, abnegados, templados en el fuego de la lucha, siempre dispuestos al sacrificio por el triunfo de la causa popular, conscientemente disciplinados y férreamente unidos en la dirección y en la base; con un partido en pleno y pujante desarrollo, con magníficas posiciones, con un gran nivel político, con millares de cuadros nuevos que se califican cada vez más como dirigentes. Tenemos un partido de gran fuerza y mayor responsabilidad: por su volumen, por su unidad, por la justeza de su línea política, y por el prestigio y autoridad que tiene entre las masas del pueblo.
¿A qué se debe esa fuerza?
¿De qué proviene esa fuerza? Proviene la fuerza del Partido Comunista de España, como dijo el camarada José Díaz en el Pleno del Comité Central de marzo de 1937 y se ha repetido ahora, de su justa línea política de unidad proletaria y de frente popular, y de la realización práctica de esa línea.
El partido ha desarrollado una actividad enorme desde el comienzo de la guerra, y ha demostrado, con los hechos, que merecía y justificaba la confianza que las masas depositaban en él.
Ya antes del alzamiento militar-fascista, la actuación del partido para impedir la sublevación, sus avisos al gobierno, sus llamadas apremiantes denunciando todos los actos de provocación y el objetivo que perseguían, pusieron en guardia a las masas contra los manejos del enemigo y las prepararon para hacer frente al golpe militar.
Y cuando, a pesar de nuestras repetidas denuncias, se produjo la sublevación, todo nuestro partido estuvo en primera línea, combatiendo en todo el país y aplastándola en los principales puntos. Centenares de héroes comunistas cayeron en los asaltos a los cuarteles. En las primeras columnas que marcharon al combate, los comunistas ocuparon un puesto. Con entusiasmo y heroísmo insuperables nuestro partido se volcó en la lucha, aportando sus mejores cuadros para los mandos de las gloriosas milicias.
Nuestro partido ha señalado el carácter de nuestra guerra, interpretando, en todo momento, con gran clarividencia, las necesidades de la situación, y ha aportado las soluciones precisas de cada hora.
Desde los primeros momentos, con visión certera de la guerra, como en su magnífico informe ha mostrado la camarada Dolores Ibárruri, contribuyó en primera línea, con su trabajo tenaz y enérgico, a organizar el Ejército Regular Popular, a través de una gran campaña en todo el país, de un gran trabajo político entre los combatientes y, sobre todo, mediante la organización de lo que constituyó su base fundamental: el Quinto Regimiento de Milicias, y con el millares de Mandos y Comisarios, forjados en el espíritu de lucha y de sacrificio, que nuestro partido pide a sus militantes, así como un gran amor a la causa del pueblo.
Y nuestro partido ha aportado, señaladamente:
Su gran contribución a la creación del Comisariado de Guerra, que ha jugado y juega un papel tan fundamental en esta lucha, y su gran aportación de formidables cuadros para Comisarios, que han sido artífices del Ejército Popular.
La actividad desplegada en aviación, en tanques, en intendencia, en sanidad, que han contribuido en gran medida a la organización de estos servicios, parte importantísima del Ejército Popular.
La gran iniciativa y actividad, desplegadas por el partido desde el comienzo, para organizar la Industria de Guerra.